Sucursal del cielo
Día: Viernes
Fecha: 19-01-2007
Hora: 8 am
Lugar: Caracas, Venezuela.
Suceso: “Salia de mi casa como todos los dias rumbo a mi oficina, camino media cuadra hasta la esquina donde debo tomar a la izquierda para llegar a la estación del metro, cuando estaba a punto de doblar un hombre aparece detrás del kiosko y me empuja hacia una camioneta, cuando me disponia a defenderme, me apunta con una pistola, la veo, me volteo y subo a la camioneta, me sientan en el asiento trasero, hay dos hombres al frente, el que me empujó queda a mi izquierda, hay otro hombre a mi derecha, la camioneta, negra, lujosa, de asientos de cuero y acabados de madera, arranca.
Me sentia mareado, nervioso, asustado y preocupado, pensaba: Qué querrán de mi? Por qué me secuestran? Pero no estaba seguro si debia preguntar; tomamos la avenida, el chofer manejaba con una mano, muy calmado, ninguno llevaba cinturón de seguridad, llegamos a la autopista, sin subir mucho la velocidad, como si nada pasara; nadie hablaba. Luego de varios minutos tomo valor y me decido a preguntar: “Disculpen…” el que está a mi derecha responde: “No te preocupes, las respuestas llegarán en su momento“. Me mantengo sentado y callado.
Tomamos la via a San Antonio, me pongo más nervioso, no hay mejor sitio para desaparecer a alguien que los altos mirandinos…llegamos a San Antonio y bajamos a Los Teques, toman la via a El Tambor, de pronto, un desvio a la derecha, comenzamos a subir, nos internamos en una urbanización de casas bastante lujosas, llegamos a una particularmente grande, con un patio frontal, columnas griegas y demás, estacionan frente a la puerta principal, me piden que descienda de la camioneta, lo hago sin pensar, entramos a la casa.
Un comedor para 12 personas a la derecha, una biblioteca a la izquierda, unas escaleras grandes y en caracol para el piso superior y dos pasillos a los lados de la escalera que llevan a una sala, un “estar” bastante amplio, con grandes ventanales que dan a una piscina y un patio trasero desde donde se ve todo San Antonio, la Panamericana se distingue claramente.
Me piden que me siente en uno de los 4 sofás de la sala, y me siento, aún nervioso, pero menos asustado, con el cerebro trabajando a 1000 por hora, pensando que querian esos hombres y como hacer para librarme de lo que podria ser una muerte rápida y anónima.
Me dicen que espere, el “Jefe” está por llegar.
Escucho un vehiculo llegar, me recuerda el sonido de la camioneta donde me llevaron a ese lugar, a los pocos instantes entra un hombre, camisa a rayas, manga larga, por fuera del pantalón, zapatos de suela y jeans, de unos 50 años, sin reloj ni anillos. Uno de los hombres que estaba en la puerta de la sala le dice algo al oido, se acerca sonriendo, me saluda y me estiende la mano, le devuelvo el saludo: “Es un placer tenerlo aquí, voy a buscar unos papeles que quiero que revise, espere un momento, ¿Se le ofrece algo de comer o beber?” Rechazo el ofrecimiento con la cabeza, el hombre hace un jesto con la cabeza y sale. Regresa con un sobre, saca una foto, la ve, me mira, la ve de nuevo y me la extiende, la tomo y observo, es un hombre muy parecido a mi, “Sonará tonto, pero ¿Es usted?”; “Lo siento, no, no soy yo, no tengo ninguna camisa de ese color…” el hombre sin perder la sonrisa extiende la mano en señal de que debo regresar la fotografia, le hace un gesto a uno de los hombres de la puerta con la mano, “Acompañen al señor, donde les diga“; No lo puedo creer, es todo una confusión, no soy yo.
“Espero los muchachos no lo hayan molestado, disculpe los inconvenientes que le causamos, espero que entienda y que recuerde que esperamos que no comente lo que ocurrió hoy“.
Aún perplejo y sin saber que decir le extiendo la mano, el responde con un apretón de manos, comienzo a caminar a la puerta, los mismos hombres que me llevaron ahí me acompañan a la camioneta, “¿Donde lo llevo?” pregunta el chofer; “Solo dejenme en el metro“, me llevan a la estación de El Tambor, me bajo, de pié en la acera, volteo, y solo veo la camioneta alejandose y al copiloto observandome con el vidrio abajo, volteo de nuevo, subo al metro, y comienzo a respirar de nuevo.”
on February 12th, 2007 at 1:18 pm
y será verdad…
on February 25th, 2007 at 10:46 pm
pense q esto estaba mas actualizado….deberias dejar una huella por alla por mi blog.
on February 27th, 2007 at 9:41 pm
ó_o…wow me encanto, pero, es verdad? me quedó esa duda, sin duda esta muy bueno!!!
on March 26th, 2007 at 12:18 pm
Le dijimos que no lo comentara…
on September 4th, 2007 at 3:43 am
Felicidades caballero!!! excelente su creatividad…….. ya sea por la historia en si o por la manera de narrar la misma!!!
(Aplausos)